sábado, noviembre 09, 2013


MI VIAJE A LAS NACIONES MÁS POBLADAS DEL PLANETA: INDIA Y CHINA (3) Por FAUSTINO PÉREZ Yo pensé erróneamente que a esa hora no íbamos a poder entrar al Taj, sin embargo, cuando llegamos, ya los celosos vigilantes estaban revisando minuciosamente las pertenencias de los que nos habían precedido en la fila. Al llegar mi turno, revisaron con mucho cuidado lo que yo llevaba en el bolso de mano, incluyendo los papeles, uno por uno, y en eso pasaron más de cinco minutos. El vigilante me comunicó gestualmente que no podía entrar con unos bolígrafos y unos cuantos rotuladores que llevaba, entonces, el guía los tomó y fue a guardarlos en la oficina de los vigilantes que estaba a la entrada. Por fin pudimos entrar al recinto, similar al de una mezquita, y el guía empezó con sus explicaciones, y el Tal Mahal aún no se podía ver. En eso entramos al edificio de la derecha, llamado La Gran Puerta, y apareció el mausoleo visto a través de la salida de esa edificación. Dado el diseño del complejo, se produce una ilusión óptica, porque cuando uno avanza el Taj Mahal se ve más pequeño y cuando se retrocede parece más grande. En ese momento empezaron a salir las palabras de admiración de parte nuestra, de forma espontánea, al ver ese mausoleo de belleza subyugante, reputado como el más bello del mundo, y reconocido por la UNESCO en el 1983 como World Heritage Site. A continuación, era el turno de sacarnos las clásicas foto con el monumento de fondo, aprovechando la oportunidad antes de que llegaran las oleadas de turistas. Cada visitante lo hace a su manera, incluyendo dando saltos, pero a mí no me pareció correcto saltar delante de un mausoleo tan emblemático, que resume una historia de amor. Estuvimos un buen rato recorriendo las diferentes instalaciones, y pude apreciar unas cuantas especies de aves, incluyendo cuervos, y unas ardillas juguetonas más pequeñas que las que yo conocía de México, París, Londres, o New York; aparte de unos cuantos monos que estaban pendientes de los visitantes. Este mausoleo fue construido por el emperador Shah Jahan, en honor de su tercera esposa Muntaz Mahal, combinando los estilos arquitectónicos de Persia, Turquía, de la misma India, y el otomano; y es considerado como la joya del arte musulmán en el subcontinente hindú. Las obras empezaron en el 1632 y culminaron en el 1653. Es preciso destacar que los cuatro minaretes de 40 metros emplazados en cada una de las esquinas fueron levantados con una ligera inclinación hacia afuera, de tal forma, que en caso de un terremoto, no cayesen encima del edificio central. El Taj está flanqueado por dos mezquitas: la de la izquierda que es verdadera y la de la derecha que es falsa, pero idéntica a la anterior por fuera, con la finalidad de conservar la rigurosa simetría. En la parte posterior del mausoleo pasa el río Yamuna, que no tenía mucho caudal cuando fuimos, debido a que aún no habían empezado las lluvias monzónicas. Al entrar al Taj Mahal destacan las inscripciones caligrafiadas en árabe en la majestuosa puerta, y la incrustaciones con 28 tipos de piedras preciosas y semipreciosas de colores, en el pesado mármol blanco no poroso conque está revestida la edificación, empleando una técnica conocida como ''pietra dura''. Igualmente, tiene unos bellos altorrelieves florales realizados en el mármol. El monumento estaba rematado por un adorno puntiagudo de oro macizo, que fue saqueado por los ingleses durante la ocupación. El que tiene ahora posee la misma forma pero no es de oro, es de bronce. Los británicos también se llevaron - entre otras cosas - los diamantes más espectaculares de la India, como el que se exhibe en la actualidad en la Torre de Londres. Al entrar al mausoleo se percibe que no está a la altura de su exterior, es decir, que es mucho menos impresionante; y ahí empiezan las restricciones absurdas y ridículas. Lo primero es que está prohibido tomar fotos con flash, en segundo lugar las verdaderas tumbas están en el sótano y no se pueden ver, y para colmo los cenotafios que sí se pueden apreciar en la parte superior, están rodeados por una especie de malla decorativa de madera. Todo resulta en un anticlímax. Circulan versiones de que en su época se iba a construir un Taj Mahal de mármol negro, idéntico al original, justo enfrente, pero ya se ha demostrado de que no es cierto. Esto mismo le sucede a todas las obras de arte del mundo, que las arropan con leyendas. Así nos despedimos, lo más probable para siempre, del inolvidable Taj, reclamé mis bolígrafos y rotuladores a la salida, y regresamos al hotel a las ocho de la mañana para el desayuno, porque todavía no lo habíamos hecho, con la nostalgia de quien nunca volverá a ese lugar. A las nueve nos pasaron a buscar de nuevo para llevarnos al Fuerte Rojo de Agra, que se encuentra a 40 kilómetros de distancia, pero antes nos llevaron a una especie de taller-tienda, que no estaba programado, donde hacen incrustaciones de piedras semipreciosas en el mármol blanco, la misma técnica que emplearon en su día en el Taj Mahal. Ese ardid lo hacen los guías del mundo entero, con la finalidad de que uno compre, y así ellos ganan su comisión por las ventas. Esto mismo me lo han hecho en ciudades tan dispares como Tokío, El Cairo, New Delhi, o Beijing. No compramos nada, porque el mármol que se vendía en ese establecimiento era muy pesado, y le crea problemas a uno con el peso de las maletas. El Fuerte Rojo toma ese nombre por su color ya que fue construido aprovechando las piedras rojizas provenientes de las canteras cercanas, y tiene un perímetro de varios kilómetros. El taxi nuestro no se podía acercar mucho por las restricciones anti-contaminación, y nos bajamos como a medio kilómetro de la entrada. El guía nos propuso, o bien, subir la cuesta a pie, con 45 grados de temperatura, o abordar una bajaj por 100 rupias; naturalmente que elegimos la segunda opción. Allí pudimos apreciar los numerosos salones, los cuales a pesar de no estar decorados como antes, es decir, sin cortinas, sin ningún tipo de adorno, sin muebles, etc., evidencian su majestuosidad. Igualmente vimos el origen de la esvástica nazi, en los decorados de algunas de las paredes rojizas, ya que Hitler cuando la adoptó, lo único que hizo fue inclinar ese antiquísimo símbolo hindú, y colocarlo diagonalmente. Después del agotador día, como colofón nos llevaron a lo que ellos llaman un emporio, o lo que es igual, a una tienda de regalos grande, donde nos mostraron – entre otros - más artículos hechos empleando el pesado mármol blanco; al final me decidí por una máscara de madera de buen tamaño de la deidad Kalhi, por la cual me pedían 300 dólares, pero en el regateo la pude adquirir por 150. De aquí al hotel a descansar, porque teníamos que madrugar otra vez al día siguiente. A las 6 de la mañana en punto nos fueron a recoger al Hotel Radisson; el guía había llegado previamente en su moto, y nos dispusimos a abordar nuestro taxi, para visitar el Fuerte Agra, que también tiene un perímetro de varios kilómetros al igual que el Fuerte Rojo. Desde una de las innumerables salas se puede contemplar el Taj Mahal a lo lejos, en todo su esplendor, con el río en primer plano, la mejor manera de provocar una nostalgia visual en aquellos tiempos. Luego, regresamos al hotel poco antes de las ocho para desayunar, y con la finalidad de preparar las maletas. A las 10 menos cuarto de la mañana hice el check out, y a las 10 partimos hacia New Delhi.

jueves, setiembre 13, 2012

MI VIAJE A LAS NACIONES MÁS POBLADAS DEL PLANETA: INDIA Y CHINA (2)


Bajajs en la carretera New Delhi-Agra (foto: Faustino Pérez)

Camión indio en la carretera New Delhi-Agra (Foto: Faustino Pérez)

Vista desde la habitación del hotel Fortune Select Excalibur, de New Delhi (Foto: Faustino Pérez)

Por FAUSTINO PÉREZ

Ya estábamos ansiosos por abordar el vuelo de Lufthansa, con destino a New Delhi, India, que por suerte iba a ser más corto que el anterior, es decir, algo más de seis horas de trayecto, más nueve horas y media con respecto a la hora de Santo Domingo; o sea, tres horas y media extras con relación a Frankfurt. Cuando uno realiza esos vuelos tan largos, es necesario olvidarse de la higiene personal, porque en un avión no es práctico que centenares de personas, por ejemplo, tengan que cepillarse los dientes, y si se quiere ducharse, ni pensarlo, porque no hay ni siquiera duchas. Sobre la marcha es preciso acostumbrarse a dormir y comer a cualquier hora y en todo lugar.
Por otra parte, el avión se convierte en un auténtico laboratorio del comportamiento humano en situaciones prolongadas, con los olores de las comidas, de la propia gente, de los baños, etc., entremezclados. Los fumadores se ponen nerviosos, los niños se vuelven intranquilos, los pasajeros se aburren, los borrachos pueden tornarse impertinentes, algunos toman calmantes por el miedo o pastillas para dormir…cada hora que pasa, el espacio le parece al pasajero más pequeño e incómodo.
Así llegamos al Aeropuerto Internacional Indira Gandhi, pasada la media noche del día 20, y habíamos salido el día 18. Mi sorpresa fue grande al llegar a un aeroparque tan lujoso y espacioso, adornado con estatuas gigantes, incluyendo, esculturas de elefantes a tamaño real. En inmigración no hubo problemas ni tampoco para la recogida de las maletas; y al salir del área, allí estaba puntualmente el guía llamado Ishan con un cartel en el que aparecían nuestros nombres. Nos acompañó hasta un vehículo con chofer uniformado de color blanco, nuevo y compacto, que nos esperaba en el aparcamiento, con el volante a la derecha, porque en la India se conduce por la izquierda, como uno de los tantos recuerdos de la ocupación británica. Por otro lado, en la India prefieren los autos de color blanco o de algún otro color claro, por razones climáticas, y son muy raros los vehículos de gran tamaño circulando
Pasamos por un peaje destartalado que contrastaba mucho con el lujo de la terminal del aeropuerto, hasta que por fin llegamos después de media hora, al hotel Fortune Select Excalibur, en el sector de Gurgaon. Este establecimiento hotelero es muy acogedor, pero ubicado hacia las afueras de la ciudad; de todas formas daba igual, nosotros únicamente íbamos a pasar la noche ahí porque después del desayuno partiríamos inmediatamente hacia la ciudad de Agra donde se encuentra el Taj Mahal.
A continuación de los trámites del check in, que resultaron interminables a pesar de ser breves, por la hora, y por el cansancio acumulado después de tantas horas de vuelo y de espera, subimos a la habitación y me encontré con otra sorpresa ya que las puertas tanto de la ducha así como también del retrete, eran transparentes. Esto significaba que no había intimidad y desde la misma cama se podía atisbar, si se quería a la acompañante de uno y viceversa. Lo mismo nos sucedió en otro de los tres hoteles de la India donde nos hospedamos, o sea, que no era por accidente. Habría que añadirle un nuevo capítulo al Kama Sutra, ya que en la época en que se escribió ese texto erótico hindú no existían puertas transparentes.
Yo había dicho en el mostrador que nos despertaran a las seis y media de la mañana, lo que significaba dormir poco; así lo hicieron y después de un buen merecido descanso, aunque insuficiente, y un necesario aseo, bajamos a desayunar un espléndido desayuno, y así a las nueve en punto nos fueron a buscar para trasladarnos a Agra. Tuvimos la ventaja, o la desventaja, según se mire, de que el chofer permaneció mudo en todo el recorrido, porque no hablaba inglés, ni mucho menos español.
Yo creía que la carretera iba a ser una autopista moderna, por los millones de visitantes que recibe el Taj Mahal, ya que en Agra no hay aeropuerto internacional y se encuentra a un poco más de 200 kms. de New Delhi, pero, en cambio, era una modesta pista de doble vía. No obstante eso no es lo más importante, ya que en la India al ser un país súper poblado y tener un sector informal con literalmente centenares de millones de personas activas, a medida que se aleja el vehículo de la ciudad, uno se encuentra con todo lo imaginable en las carreteras, y en cada intersección se forma un mercado informal y caótico.
Además de los vendedores que ofrecen frutas variadas, souvenirs para los turistas, telas, adornos, entremezclados con los talleres callejeros, y un largo etcétera, aparecen toda clase de transportes, desde vehículos utilitarios que se venden a tres mil dólares aproximadamente, hasta tractores cargados de ladrillos, rickshaws para dos personas, bajajs atestados de pasajeros, camiones con unos talismanes de la buena suerte colgados en los espejos retrovisores, bicicletas parecidas a las que se usaban en los años 50, taxis, carretas con sus respectivos animales , motos, triciclos, entre otros, todos ellos sumados a los peatones que lo mismo pueden cargar leña, que esperan para abordar un transporte. Yo alcancé a ver un peatón que llevaba una jaula con ratas blancas, de esas que se crían en los laboratorios para realizar experimentos.
Encima de todo lo anterior, es preciso sumarle los animales, empezando por las vacas sagradas que se alimentan principalmente de la basura, lo cual incrementa el caos y la suciedad; pero también hay búfalos, camellos, cabras, ovejas, burros, ardillas juguetonas, caballos, muchas aves incluyendo cuervos, y unos monos curiosos que han perdido la costumbre de vivir en la selva y en cualquier descuido se roban cualquier cosa, en especial si sirve para alimentarse…y así sucesivamente.
Empero, no nos olvidemos del calor, ya que en el período pre-monzónico, la temperatura alcanza los 40-48 grados centígrados fácilmente. No es de extrañar que tardáramos más de cinco horas en llegar al hotel Radisson Agra Taj East Gate Road, que está a algo más de 200 kilómetros. Con razón cuando yo dije en la agencia de viajes en Santo Domingo, que quería hacer ese viaje de noche para ahorrar tiempo, me informaron desde New Delhi que no era recomendable.
El hotel de cuatro estrellas nos sirvió para renovar las fuerzas, pero con el problema de que salir a pie del recinto hotelero podía ser peligroso, lo cual es la regla en todas las ciudades populosas con mayorías padeciendo un bajo nivel de vida; aparte del problema del terrorismo, como aquellos ataques perpetrados por islamistas en Mumbai, la ciudad más grande del país, en el 2008, que dejaron un saldo de 164 muertos, y luego mas atentados otra vez en el 2011. En el hotel no corrían riesgos, por eso parecía un recinto amurallado y los guardianes revisaban los vehículos al entrar, y a los pasajeros al desmontarse con rayos-x, antes de penetrar al establecimiento.
Una vez superadas las medidas de seguridad nos hicieron un brindis de bienvenida. Pero mi sorpresa fue grande cuando el guía que nos recibió nos dijo que la mejor hora para visitar el Taj Mahal era las cinco de la madrugada, por el calor, y también por la afluencia de público, aparte de que al ser de mármol blanco, a esa hora se resalta su belleza; yo nunca había hecho una visita a un monumento, o en este caso a un mausoleo, a esa hora. No tuve otra alternativa que decirle que si, al no poder refutar dichos argumentos. Así dejé dicho en el mostrador que nos despertaran a las tres y media de la madrugada, entonces, subimos a la habitación a descansar.
Me entretuve viendo la televisión local por cable y pude ver varios canales de venta de todo tipo de productos, lo cual fue lo que más me chocó, aparte de los canales internacionales. Cenamos algo y caí rendido vencido por el sueño.
Como estaba previsto nos despertaron del lobby a la hora solicitada y a las cinco en punto llegó el guía en el taxi. Una vez fuera del recinto del hotel, sentí ese viento sumamente caluroso de 45 grados centígrados que me golpeó la cara, y me dieron ganas de volver a refugiarme en los 23 grados del hotel. Parecía un secador de pelo gigante colocado en el rostro de uno que tuesta la piel, pero teníamos que soportarlo después de tantas peripecias.
Como a medio kilómetro del monumento que íbamos a visitar, había una especie de carromato para dos personas tirado por un caballo, esperándonos, porque no se permiten vehículos contaminantes en las cercanías del mausoleo. Luego me di cuenta de que el dueño del transporte era uno de los contactos locales del guía. Empezamos a ver monos subidos en las paredes, turistas europeas rubias ataviadas con saris, entremezcladas con los vendedores de souvenirs locales y peatones, y unas cuantas barreras de la policía. Hay que reconocer que pesar de todos los pesares, la India es un país que suscita la admiración de muchos extranjeros por su cultura y sus riquezas.


martes, agosto 14, 2012

MI VIAJE A LAS NACIONES MÁS POBLADAS DEL PLANETA: INDIA Y CHINA (1)


El Aeropuerto Internacional de Frankfurt, Alemania (foto: FAUSTINO PÉREZ)


El Aeropuerto Indira Gandhi de New Delhi, India (foto: FAUSTINO PÉREZ)


Por FAUSTINO PÉREZ

Desde un criterio idealista yo siempre creí que a estas alturas, y con los avances tecnológicos que se han hecho, los viajes internacionales se simplificarían, y este periplo a las antípodas, me ha demostrado, una vez más, todo lo contrario. Sin lugar a dudas es una travesía que pone a prueba la resistencia humana, por diversos motivos, entre ellos, los cambios en las comidas, diferentes idiomas, distintas monedas, por los horarios de cada país, las camas y las almohadas de los hoteles, etc. Esto significa que mi intención de conocer el Taj Mahal, en la India, y la Gran Muralla en China, - entre otras cosas - podía convertirse fácilmente en una auténtica odisea por ser un viaje tan agotador y con tantas variables. Previendo los posibles problemas, pude contratar desde aquí los traslados y los guías de los diferentes tours, y sobre todo fue posible pagar todo lo esencial desde aquí, lo cual es una gran ventaja; o sea, que fue un viaje hecho a la medida, y con la mayor comodidad posible. Aún así, la experiencia me dice que siempre surgen factores incontrolables, que uno tiene que resolver sobre la marcha; rogando en todo momento, que no se adelantaran las lluvias monzónicas de Asia, porque pueden arruinar cualquier viaje planeado hacia esa zona.
En primer escollo son los visados, - asumiendo que se tenga resuelto la forma de financiamiento del viaje - , y el que más trabajo da es precisamente el de tránsito, que fue el último que solicité, porque desde el 2007 en adelante, es preciso pedir por teléfono la cita al consulado francés o al español, y al primero cuesta 400 pesos dominicanos, luego el día de la cita hay que pagar una cantidad no despreciable de más de 3000 pesos, dejar sus huellas digitales, llevar y dejarse tomar fotos, rellenar un formulario, y después, esperar más de tres semanas. Además, aparte de la documentación típica que se exige en estos casos, como cartas de trabajo y del banco, copias de las reservas de los hoteles y de los vuelos, tuve que llevar fotocopias de otros visados Schengen anteriores, del pasaporte y de la cédula, porque ellos no llevan un récord de los visados otorgados a uno, y eso que las computadoras se inventaron hace ya varias décadas. La mañana en la que me tocaba recoger el pasaporte llegué a tiempo, ya que nos habían informado el día de la cita, que la entrega se hacía a partir de las 11 de a.m., pero tuvimos que esperar más de media hora para recibirlo. Luego me enteré que en Alemania los dominicanos no necesitamos visado de tránsito, lo cual es una deferencia que ni España ni tampoco Francia tienen con nosotros.
El visado del primer país que visitaríamos hay que pedirlo a Cuba, porque aquí no hay Consulado hindú, y antes hay que depositar 40 dólares por persona, en una cuenta del Banco de Reservas, más 30 dólares para la devolución del pasaporte visado. Toda la documentación hay que enviarla pagando el envío por Copa Airlines, y esperar 20 días a que Copa le avise al interesado.
Sin embargo, yo no esperaba que sucediera lo que ocurrió, ya que mientras yo esperaba el aviso de Copa, a las dos semanas llamaron a mi casa una tarde en que yo no me encontraba, y me dejaron dicho que tenía que ir urgentemente al Hotel Jaragua antes de las nueve de la noche. Al llegar a la casa, me dieron el mensaje, y llamé inmediatamente al establecimiento hotelero, pero, cada vez que pedía la extensión de la habitación, sonaba y colgaban. Así lo hicieron cuatro veces, hasta que por fin pude hablar con el funcionario, entonces, me dijo que él tenía una cita y que yo tenía que estar en el hotel en quince minutos. Después de intentar infructuosamente de localizar un taxi, apareció uno, porque ese día había caído una lluvia torrencial y los transportes públicos se dificultan en Santo Domingo. Cuando llegué al hotel lo llamé a la habitación y me colgó cuatro veces también, cada vez que timbraba el teléfono. Nunca supe el motivo de ese extraño comportamiento, pero el hecho es que bajó, y me entregó personalmente los pasaportes, después de haberme hecho firmar.
Le hice una señal al taxista que me esperaba en la avenida, ya que no le permitían aparcar dentro del área del hotel, me recogió, y así llegué a mi casa.
Para el visado chino, hay que llevar los documentos a un desvencijado edificio en la Avenida 27de Febrero, y la oficina está en un quinto piso y el ascensor no funciona. Cuando subí, aquello estaba lleno de chinos, incluyendo niños correteando; pedí los formularios, pero la luz era tan deficiente y la letra tan pequeña, que tuve que irme a la escalera y sentarme en un escalón para rellenarlos.
Luego surgió otro problema, porque yo le había preguntado por teléfono a la secretaria si mi esposa tenía que ir también a la oficina, y ella me había dicho que no, pero ahora había que firmar y mi esposa no estaba. Yo se lo dije a la funcionaria, y entonces, ella me mandó con el militar que cuida la oficina comercial al aparcamiento para que mi esposa firmara. Así lo hice, y a los pocos días ya teníamos nuestros visados.
A las 10 a. m. del día 18 de junio del 2012 vino el taxi a buscarnos y me cobró sólo 700 pesos por el trayecto hasta el Aeropuerto Internacional de las Américas, AILA, ya que el vuelo de Air Condor con destino a Frankfurt en Alemania, salía a la 1:40 p. m. Tuvimos suerte porque la tripulación que nos tocó del avión de la aerolínea alemana era muy profesional y eficiente. Por otro lado, el avión de ala ancha es una maravilla porque las turbulencias apenas se notan, y el espacio para las piernas es mayor que el de la competencia.
Me extrañó que lo primero que brindaron después del despegue fue una bebida gaseosa, sin embargo, mi estómago me pedía más que eso y me compré una chocolatina por la cual pagué dos dólares, ya que ahora los aviones de pasajeros se han convertido prácticamente en extensiones de las zonas francas de los aeropuertos, y las revistas de viajes de antes, ahora son catálogos de mercancías diversas, ya que ofrecen desde cigarrillos hasta relojes y perfumes. Por suerte, después de una hora de vuelo, trajeron el almuerzo. Hace tiempo que las comidas de las líneas aéreas dejan mucho que desear, y del solomillo de la época dorada de la aviación, únicamente queda el recuerdo; y las bellas azafatas de otros tiempos que sonreían a los pasajeros, han sido sustituidas por empleados de ambos sexos que realizan su trabajo profesionalmente.
Llegamos a Alemania al día siguiente pasada la media noche, después de más de nueve horas de vuelo, porque son seis horas adelantadas, pero teníamos que esperar hasta después de la una de la tarde, para abordar el vuelo de Lufthansa con destino a New Delhi, India. El aeropuerto de Frankfurt, tiene una construcción con una buena terminación, o sea, que se nota que no es prefabricado; además, cuenta también, con unos coches eléctricos que caben por los espaciosos pasillos para los diversos servicios, y con la finalidad de transportar a los pasajeros que tengan dificultades. Aparte de los restaurantes, establecimientos y tiendas típicos de los aeroparques, pude apreciar hasta un desfibrilador de emergencia colocado estratégicamente en un pasillo, lo cual era algo novedoso para mí.
En la sala de espera de la puerta de salida, empezaron a llegar los pasajeros hindúes, empero, sin lugar a dudas, los más llamativos eran los sijs con sus turbantes de diferentes colores. La mayoría de las mujeres, por su parte, iban con sus saris típicos, su marca roja en la frente, y con muchas joyas de oro. Luego me enteré que para los indios, tanto los hombres, así como también las mujeres, las joyas las emplean como una forma de ahorro portátil, aparte de su función como piezas de adorno. En otras latitudes eso sería un poderoso imán para los atracadores.
En un rincón del salón, estaba un monje, que parecía sacado de una película de kung-fu, con su característico atuendo, quien tenía una mano metida en una pequeña bolsa de tela que contenía una especie de rosario oculto que le servía para rezar. También alcancé a ver un grupo de turistas dominicanos, pero luego los perdí de vista.
Viajando y viajando yo he aprendido a respetar las costumbres y las culturas de los diferentes países, y con mayor motivo si son naciones con tradiciones milenarias, porque siempre hay algo que a uno le disgusta, incluso, de su propio país, es decir, que ninguna etnia es perfecta; y si existe para nosotros un país con costumbres raras, extraño, curioso, misterioso, y distinto de los demás, ese país es precisamente la India. Esta afirmación se podría interpretar como que la India es una nación con mucha personalidad, de todas formas es muy diferente; y muchas veces se pasan, como esa secta cuyos miembros conviven y comparten su comida en el mismo plato con ratas, porque ellos creen que esos roedores son reencarnaciones de sus antepasados, o bien, los templos adornados con arte erótico en el sur de la India, o los que se bañan en el contaminado río sagrado Ganges, por poner tres ejemplos.

jueves, julio 26, 2012

LAS DEFICIENCIAS DEL SISTEMA PÚBLICO DE EDUCACIÓN SUPERIOR DOMINICANO


PARADIGMAS
VACAS SAGRADAS DE LA INDIA (foto: Faustino Pérez)

Por: Dr. Leonardo Díaz

Publicado en el periódico Acento

En mi artículo anterior, abordé el problema del sistema de contratación profesoral como una de las graves deficiencias del sistema dominicano de educación superior. ¿Cuáles son las otras deficiencias de este sistema que obstaculizan el desarrollo de una auténtica cultura universitaria en República Dominicana y el posicionamiento de sus universidades como centros de investigación significativos a nivel internacional?

Voy a abordar este problema dividiéndolo en las deficiencias del sistema público de educación superior y las deficiencias del sistema privado de educación superior. En este artículo me referiré al primero, lo que significa reflexionar básicamente sobre la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).

La UASD ha sido históricamente el espacio más importante de movilización social de la República Dominicana. Sin ella, millones de personas pertenecientes a los estratos marginados de la sociedad dominicana no habrían obtenido nunca un título de grado y con él, su inserción dentro del sistema laboral dominicano con el consiguiente ascenso económico, social y político. Al mismo tiempo, en una sociedad de espacios cerrados, la UASD ha sido el espacio natural para el aprendizaje y la discusión de saberes (antropología, historia, sociología, filosofía, ciencias políticas, etc.), así como de concepciones filosóficas e ideológicas vedadas en la mayoría de los escenarios de este país, incluyendo las universidades privadas.

Pero paralelamente a su función como espacio de movilidad social, la UASD se fue articulando como "universidad de la contención". Sinteticé este concepto en un artículo publicado el 1 de diciembre del año pasado en este mismo periódico:

"Al inicio de la transición democrática, en las primeras dos décadas tras la caída de la dictadura trujillista, la dinámica de contención se efectuó con respecto a los focos de rebeldía política izquierdista. En las últimas décadas, la UASD ha funcionado como un mecanismo fundamental de contención social, aglutinador de las capas sociales más desposeídas, evitando que puedan convertirse en fuerzas de choque para el gobierno de turno". (http://www.acento.com.do/index.php/blog/2490/78/La-UASD-universidad-de-la-contension.html).

Es decir, la UASD funcionó como nicho de refugio para una parte del movimiento de izquierda decapitado durante la represión posterior a la intervención norteamericana de 1965. Dentro de sus muros, la UASD sirvió como centro de organización, discusión, convivencia y sobrevivencia para grupos que fuera de ella carecían de espacios para su desarrollo, arrinconados por la dinámica de una sociedad autoritaria o con pocos espacios para el disenso.

Pero sobre todo, la UASD ha funcionado en las últimas décadas básicamente como muro de contención económica. En tanto universidad pública con costos de matriculación cuasi gratuitos, actitud de puertas abiertas y sin criterios mínimos de admisión, la UASD se convirtió en el principal medio de acceso a la educación superior para los sectores marginales de la nación, para aquellos que sin la existencia de la UASD, estaban condenados a ser parias.

La otra cara de la moneda es que este mecanismo de acceso universal y gratuito no formó parte de una política académica sistemática y continua del Estado Dominicano, de una estrategia con el propósito de lograr que la UASD se convirtiera en un espacio de movilidad social basado en la adquisición del conocimiento científico y en la proyección internacional de sus méritos en materia de investigación académica.

Por consiguiente, en la medida en que se careció de esta política académica sistemática y los ingentes problemas económicos-sociales del Estado Dominicano se fueron acumulando, el tratamiento a las deficiencias de la UASD se fueron marginando y con ello se acumularon hasta convertirse en una verdadera avalancha con la que hoy la universidad del Estado carga día a día.
Entre estas deficiencias destaca su situación permanente de precariedad económica. Grandes recursos económicos no garantizan una universidad de calidad, pero ninguna universidad de calidad puede serlo sin grandes recursos económicos. Este tipo de instituciones de educación superior demandan profesorado altamente cualificado -que generalmente exige altos salarios- requieren laboratorios modernos, aulas equipadas, bibliotecas actualizadas, suscripciones a revistas especializadas, etc. En síntesis, mucho dinero. El incumplimiento histórico por parte del Estado Dominicano para asignarle a la UASD los fondos económicos necesarios para convertirse en un centro de producción del conocimiento, unido a la ausencia de una política sistemática por parte de sus autoridades para buscar recursos al margen del Estado, ha mantenido asfixiada a la universidad más antigua del Nuevo Mundo.

No han faltado las excusas por parte de voces en el Estado Dominicano para justificar la falta de asignación de recursos, la más socorrida en los últimos años es que la UASD carece de capacidad para administrar y que es un barril sin fondo, una institución insaciable porque está estructurada sobre la base del clientelismo.

Pero la acusación inculpa al acusador. Porque evitar esto, cumpliendo su función de asignadora de recursos es responsabilidad del Estado Dominicano. Para ello requiere definir una política académica de Estado: Qué tipo de universidad quiere, cómo invertir los fondos para ello, cuáles mecanismos se establecerán para regular su administración, cómo se rendirán las cuentas y cuáles mecanismos de castigo existirán si no se cumplen con los propósitos. La autonomía de la UASD jamás podrá ser una excusa para no rendir cuentas al Estado de lo que hace con los recursos recibidos, porque estos recursos no son suyos, sino de la ciudadanía dominicana.

Como consecuencia de la precariedad económica que ha caracterizado a la universidad del Estado, destaca el ya caracterizado sistema de contratación del personal docente. Un profesorado sometido a la explotación de trabajar alrededor de 40 horas semanales para obtener un salario decente, con un seguro médico que es el bochorno de la nación y sometido además a un sistema orweliano de control de asistencia –no de docencia- más preocupado por descontar las horas no firmadas que en reponer la docencia perdida, porque se trata de un sistema que funciona como un implacable mecanismo de recaudación de ingresos para cubrir déficits financieros de la institución a costa del personal docente.

Este profesorado tiene que trabajar en aulas inadecuadas, no sólo desde el punto de vista del proceso de enseñanza-aprendizaje, sino también, desde el punto de vista de las más elementales normas de higiene y convivencia con el entorno. Ya sea en aulas abarrotadas, o en aulas fantasmas (espacios con claves en la asignación docente pero sin existencia física, lo que fuerza a un segmento del profesorado a impartir la docencia al aire libre, debajo de un árbol o en las inmediaciones de un estadio de béisbol, en una versión caricaturesca del Jardín de Epicuro), los espacios internos de la UASD son un terreno hostil para la docencia.

Al mismo tiempo, la UASD sufre una deficiencia que no puede ser desvinculada de un mal general de la educación pública dominicana: la formación de su estudiantado. El estudiantado promedio de la UASD proviene de un sistema educativo colapsado: la escuela pública. Analfabeta en todo el dramatismo del término, un joven promedio de la UASD es incapaz de interpretar un párrafo, de captar el sentido de un discurso medianamente abstracto, porque la escuela de la que proviene le ha graduado así, como un individuo intelectualmente incapaz. Dadas las condiciones en las que estudia y con un profesorado sometido al sistema descrito ¿qué podemos esperar del personal que saldrá titulado?

De modo paralelo a esta situación, la UASD ha sido permeada por la cultura politicastra de la sociedad dominicana. Esto la convierte en:

a) Un espacio de los conflictos partidaristas por ocupación de espacios de poder dentro de la universidad.
b) Un lugar de desarrollo para los intereses clientelares que presionan por la búsqueda de un puesto en su nómina.
c) Un espacio para el desarrollo de empleados sin sentido de servicio, pero constituidos en un poder fáctico con suficiente fuerza para influir en las decisiones académicas y evitar la revocación de sus puestos en caso de ineficacia.
d) Un lugar para el populismo que socaba cualquier intento de toma racional de decisiones y recurre a los mecanismos más primitivos del chantaje para imponer su punto de vista.

Así, la UASD se va minimizando como espacio de movilidad social y se consolida como universidad de la contención. Esto significa que, cada vez menos, la UASD se encuentra en condiciones de formar profesionales competentes para las demandas del mundo moderno, pero cumple a la perfección su función como aglutinadora de masas desposeídas que permanecerán años y años pululando en la universidad, "entretenidos" entre sus paredes y por tanto, neutralizados como posibles focos de rebeldía social o delincuencia barrial.

Las deficiencias del sistema de educación superior se complementan con "la alternativa" de las universidades privadas, el tema de mi próximo artículo. Éstas confirman el refrán popular que reza: "La medicina es peor que la enfermedad".

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sábado, julio 14, 2012

LAS CLASIFICACIONES ACADÉMICAS DE UNIVERSIDADES


CHICHIGUAS NACIONALISTAS (foto: Faustino Pérez)

PARADIGMAS


Por: Dr. Leonardo Díaz

Publicado en el periódico Acento

Hace unos quince días se produjo un revuelo en el entorno universitario dominicano debido a la publicación del Ranking Universitario Latinoamericano (QS). Como ha ocurrido con otras clasificaciones similares, en este ranking no aparece posicionada ninguna universidad dominicana.
Los rankings o clasificaciones académicas de universidades son un registro de las instituciones de educación superior colocados en orden jerárquico de acuerdo con unos criterios intersubjetivos, medibles y reconstruibles desde el punto de vista metodológico. Entre estos criterios se encuentran:

a) El número de publicaciones en revistas indexadas. Este criterio alude al número de artículos especializados que el profesorado de una determinada universidad publica en una revista avalada en una base de datos consultable internacionalmente y cuya característica distintiva es el proceso de revisión por pares, o la evaluación del artículo por parte de especialistas en el tema del artículo.
b) El número de premios internacionales. Es decir, el número de galardones recibidos por el profesorado y el ex-alumnado de una determinada universidad. Usualmente, estos premios reconocidos para los rankings son bastante específicos: Premio Nobel de Física, Premio Nobel de Química, Premio Nobel de Fisiología, Medalla Fields, etc.)
c) El número de publicaciones en las dos revistas científicas de mayor impacto en el mundo: Science y Nature.
d) La ratio alumno-profesor. Esto es, la proporción existente entre alumnos y profesores, o en promedio, cuántos alumnos por profesor tiene una universidad.
e) El número de docentes-investigadores con doctorado. Es decir, la cantidad de integrantes del personal docente e investigador que ha obtenido el grado más alto que otorga la universidad, el doctorado (Ph.D) y que requiere la exigencia de la realización de una tesis con un aporte novedoso en el área de conocimiento donde se realiza la tesis.

Existen muchos otros criterios para realizar las clasificaciones. De hecho, pueden variar en función de cuál sea el ranking. Entre las clasificaciones internacionales más prestigiosas se encuentran los rankings del periódico británico The Times y el ranking mundial de la Universidad Jiao Tong de Shanghái que elige anualmente las 500 mejores universidades del mundo.
Debe destacarse que el Ranking Universitario Latinoamericano - a diferencia de lo que acontece con las clasificaciones anteriormente señaladas- sólo evalúa a las universidades latinoamericanas, excluyendo a las universidades que aparecen como mejor posicionadas en la mayoría de las clasificaciones internacionales, las universidades anglosajonas. Esto debería facilitar el posicionamiento de las universidades dominicanas.
Autoridades políticas y universitarias, así como integrantes del personal docente universitario de República Dominicana, han recurrido a dos argumentos básicos para excusar por qué ninguna universidad dominicana aparece en los rankings internacionales:

A) Los criterios de evaluación para establecer las clasificaciones no se adecuan a la realidad de las universidades dominicanas. O expresado de otro modo: Las universidades del tercer mundo no deben medirse con el mismo criterio que a las universidades del primer mundo.
B) Los rankings universitarios miden básicamente la investigación y el número de doctores. Por tanto, universidades cuyo fuerte es la docencia no tienen la posibilidad de posicionarse en una clasificación semejante.

Examinemos brevemente estos argumentos. El argumento A se sustenta en el supuesto de que la posición de las universidades dominicanas en las clasificaciones se debe al bajo desarrollo socioeconómico del país con respecto a los índices de desarrollo de los países a que pertenecen las universidades que sí aparecen en esas clasificaciones. Los criterios para evaluar nuestras universidades deben corresponderse con nuestro nivel de desarrollo. Este argumento es insostenible en vista de que las universidades dominicanas no aparecen en clasificaciones donde sí se encuentran posicionadas universidades pertenecientes a países con niveles de desarrollo similares a los de la República Dominicana. Además, los parámetros de evaluación no deben ajustarse como traje a la medida de las instituciones de educación superior dominicanas.
El argumento A oculta un supuesto cuestionable: Que las características de las universidades son un mero resultado del desarrollo socioeconómico de los países y no que las universidades son un factor de transformación en la situación de desarrollo de los mismos. El argumento contiene implícitamente un razonamiento invertido: Que países de bajo desarrollo socioecónomico producen universidades subdesarrolladas y no que las universidades de baja calidad contribuyen con el subdesarrollo socioeconómico.
Con el argumento B podríamos defender la baja calidad de un sistema de educación superior, mientras los índices socio-económicos sean bajos. Pero esta posición obstaculiza la visión de que son las universidades las que deben jugar un papel activo en la transformación cualitativa de la sociedad. ¿Podrían hacerlo si fueran un mero producto de las condiciones económico sociales en que se desarrollan? ¿No existe un conjunto de actores (Estado, autoridades universitarias, profesorado, etc.) responsables de que las universidades impulsen el nivel de desarrollo de una sociedad y no permanezcan anquilosadas dentro de unas determinadas condiciones socioeconómicas? ¿El desempeño de estos actores no debe ser evaluado en función de la realización de este propósito?
El argumento B es desmentido por todas las clasificaciones académicas de universidades. Los rankings implican una serie de indicadores que no se reducen al doctorado y a la investigación. Además, si éste fuera el caso, el argumento es autoinculpador, porque lo que debe diferenciar a una institución de educación superior del resto de las instituciones dedicadas a la docencia (inicial, básica, secundaria, especial, etc.) es su capacidad para producir conocimiento nuevo. Esto no es posible si no es a través del desarrollo de la investigación especializada.
El argumento B se asemeja al de un dueño de una librería que ha quedado mal puntuada en una clasificación de librerías. Cuando a éste individuo se le pregunta a qué atribuye el pobre desempeño de su establecimiento, señala que dicha clasificación se basa en criterios que su librería no puede cumplir, como la diversidad y calidad de los libros vendidos, un espacio adecuado para revisar los libros y un servicio ágil de atención al lector. ¿Nos extrañaría su baja puntuación? ¿Es razonable su excusa?
Puede decirse que las clasificaciones académicas de universidades tienen sesgos, que son cuestionables o que surgieron en el contexto de un proceso de globalización económica más preocupado por establecer indicadores de eficiencia para la rentabilidad que elevar la calidad académica de las universidades. Pero no debemos incurrir en ¨la falacia genética¨, la idea de que la validez de una creencia depende de su origen. En este sentido, una clasificación, teoría o creencia no quedan invalidadas porque las circunstancias históricas o las intenciones que las generaron sean cuestionables. Por el contrario, podemos tomar los rankings como un punto de partida para reflexionar sobre la calidad de nuestras universidades, el tipo de modelo universitario a que aspiramos y cómo podemos lograrlo.
O por supuesto, podemos seguir siendo insensibles ante tales clasificaciones, o excusarnos en la teoría del complot para justificar por qué nuestras universidades no aparecen en los rankings. ¿Nos parece realmente razonable y defendible que las universidades dominicanas no estén posicionadas en ninguna de las clasificaciones académicas de universidades -no importa cuáles sean los criterios escogidos- mientras otras universidades de países latinoamericanos con desarrollo socioeconómico similar si lo están? ¿No hay responsables de esta situación?

sábado, abril 21, 2012

EDUCACIÓN TECNOLOGIZADA Y PENSAMIENTO ANALÍTICO

Por Dr. Leonardo Díaz
Lector en la Plaza María de Toledo (Foto: faustino Pérez)


En mi último artículo titulado «Educación tecnologizada» (12-4-2010), señalé que la cultura tecnológica contemporánea genera nuevos hábitos mentales, así como nuevos modos de procesar la información.Algunos investigadores son pesimistas con respecto a la transformación de los nuevos hábitos de pensamiento generados por el acceso a la tecnología. Nicholas G. Carr, experto en tecnologías de la información, asesor de la Enciclopedia Británica y autor del libro The Shallows: What the Internet is Doing to Our Brains, en español, Superficiales: ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes? (Taurus, 2011), retoma la idea de Marshall McLuhan, según la cual, los medios desempeñan, además de una función instrumental, una función configuradora de nuestras mentalidades.Carr entiende que los medios tecnológicos de nuestro tiempo amenazan el pensamiento analítico, en la medida en que contribuyen a la disminución de la concentración y por tanto, de la reflexión. Carr sostiene, como otros escépticos de la tecnología, que la información proveniente de medios como INTERNET es rápida y segmentada, por lo tanto, desestimula la argumentación y el razonamiento característicos del pensamiento occidental.Si Carr está en lo correcto, los nuevos usuarios de las tecnologías están desarrollando hábitos de razonamiento discontinuo o fragmentado, teniendo dificultades para la concentración y el análisis en la lectura de los textos, así como para seguir el razonamiento de un profesor en el aula.La prensa internacional se hizo eco de un estudio de David Nicholas, jefe del departamento de Estudios sobre la Información del University College de Londres, que se orienta en la misma dirección de Carr. En su estudio, Nicholas sometió a un centenar de participantes con edades entre los 12 y los 18 años –nativos digitales o jóvenes nacidos y formados en la cultura informática- a una serie de preguntas mientras buscaban en Internet. Los resultados arrojaron que el 40% de los jóvenes participantes no consultaron más de tres páginas de Internet para hallar las respuestas. Emplearon una sexta parte del tiempo que los adultos –inmigrantes digitales o personas nacidas y formadas después de la revolución informática- a quienes se les hicieron las mismas preguntas, consultando la mitad de páginas que éstos. En síntesis, los adolescentes mostraron más habilidad en interactuar con múltiples textos a la vez, pero también, mostraron menos capacidad de concentración, de lectura continua en un mismo texto y por tanto, menos capacidad de análisis con respecto a los adultos formados antes de la llegada de las TICS, quienes recapitulaban las fuentes y las analizaban en vez de pasar rápidamente de una página a otra.Requerimos más estudios con estricto control de variables que puedan proporcionar evidencia empírica sobre la existencia de diferencias significativas entre el modo de leer y procesar la información de los nativos y los inmigrantes digitales. De todos modos, la experiencia docente y la literatura existente sobre el problema me estimulan a asumir los siguientes planteamientos en torno a los nativos digitales y su cultura:a) El acceso a las tecnologías de la información está formando un nuevo tipo de ¨lector hipertextual ¨. Como ya sabemos, el lector hipertextual no es un lector de secuencias, sino un lector de unidades no lineales de información.b) El lector hipertextual es un ¨lector precipitado¨. Siguiendo la famosa metáfora de Gore, si la INTERNET es una autopista de la información, los nativos digitales son conductores de alta velocidad que miran de reojo las posadas sin detenerse a contemplar el paisaje. El nativo digital accede rápidamente a las páginas informativas que busca, pero ha perdido el sentido de ¨permanencia¨ y de ¨retorno¨. Con éstos términos aludo al hecho de que, a diferencia del lector de clásicos conocido en Occidente, el nativo digital no lee sopesadamente la información a la que accede, ni tiende a volver una y otra vez sobre los textos que le proporcionan información, como suele ocurrir en la cultura de los clásicos.c) El lector hipertextual muestra simpatía por los procesos interactivos de comunicación y no por los procesos de recepción pasiva. En el contexto de la nueva cultura, los procesos interactivos son rápidos y generan un sentimiento de participación con respecto a la ausencia de pausa, de detenimiento y el aislamiento reflexivo asociado con la lectura clásica, la cual es asociada ahora con la pasividad y al aburrimiento.d) Los nativos digitales tienden a la socialización de la información. Artículos, fotos, videos, películas, programas, juegos, etc. son compartidos en el contexto de una cultura donde se diluye la privacidad, o por lo menos, se replantea.e) Los nativos digitales son cultivadores de la imagen. Muestran preferencia por los gráficos, las fotos, los vídeos, las películas a los textos escritos.Como puede apreciarse, el tránsito a la nueva cultura tiene ganancias y pérdidas. Destaco el hecho de que, a las ganancias relacionadas con el desarrollo de la capacidad de abordar simultáneamente distintas unidades de información, se debe mencionar la pérdida relacionada con la discontinuidad y la fragmentación implícitas en la lectura hipertextual. No alcanzamos a vislumbrar todavía la resolución de esta tensión, pero el proceso de este tránsito cultural es irreversible, salvo que ocurra una catástrofe a escala planetaria.Es obvio que la emergencia del lector hipertextual tiene consecuencias para el sistema educativo. Si éste no se incorpora a un proceso de tecnologización, se encontrará en una situación de desfase con respecto a dicho lector y a su entorno de influencia. La educación tecnologizada implica integrar al estudiantado a la cultura de la intertextualidad.En República Dominicana, todavía existe un importante segmento de la población dominicana excluido de los accesos a la tecnología, pero a diferencia de las transformaciones tecnológicas del pasado, la capacidad de impacto desborda significativamente el círculo de los usuarios -la llegada de una laptop a un recóndito pueblito puede generar un impacto en cadena sobre otros integrantes de la comunidad, aún no tengan ordenadores personales - estableciendo patrones de comportamiento para quienes no nacieron en una cultura informática.En este sentido, un auténtico plan de transformación educativa no debe incurrir en el error de menospreciar los efectos de la tecnologización global. La misma no es exclusiva de los países económica y tecnológicamente desarrollados. No sólo por las razones establecidas en mi pasado artículo, sino también, porque si repensamos la experiencias de países de índice de desarrollo medio y bajo que han iniciado el proceso de incorporación de la tecnología, probablemente -y contrario a lo que podría pensarse desde el sentido común- dicha incorporación no es la fase última de un proceso de calificación de la educación, sino una de las condiciones necesarias –aunque no suficientes- para iniciarla.

sábado, abril 07, 2012

LA ESCUELA DEL MIEDO


CONDUCIENDO LOS BUEYES DE LA CARRETA, EN EL MONUMENTO A LA CAÑA DE SANTO DOMINGO ESTE (foto: Faustino Pérez)

PARADIGMAS

Por Dr. Leonardo Díaz

El profesor recordó su entrevista con el director de la escuela. Quedó atónito cuando su superior en funciones le afirmó que la metodología de enseñanza implicaba presionar al estudiantado con preguntas hasta llevarlo a la ¨respuesta adecuada¨.
Recordó los cuatro pilares del sistema educativo al que había ingresado: la mentira, el miedo, los lamentos y la farsa. Mentir mostraba la adhesión a la institución, la disposición a transgredir todos los principios para mantener la lealtad a la red de corrupción y complicidad que estructuraba el sistema. El miedo sostenía toda la red, garantizando su funcionamiento. Los alumnos debían temer al profesorado y el profesorado debía temer al director. Por su parte, el director debía cuidarse del profesorado. Nadie estaba exento de las posibles represalias de quien ocupaba una posición jerárquicamente superior.
Recordó que había una salida para liberar las tensiones acumuladas: lamentarse o transferir la culpabilidad de las deficiencias del proceso educativo ¨a los otros¨.
No era difícil inferir de esta situación que el sistema educativo completo era una farsa. El director simulaba dirigir una institución académica que no lo era, el profesorado jugaba a la farsa de enseñar y el alumnado simulaba aprender.
La situación anteriormente descrita es una recreación de la última novela del escritor alemán Markus Orths, La sala de profesores, traducida al castellano por la editorial Seix Barral y ganadora de distintos premios en la República Federal de Alemania.
La situación descrita por Orths tiene similitudes con la cultura educativa de la República Dominicana. También en nuestro entorno el miedo ha servido de pilar sobre el que se estructura el sistema educativo. No puede ser menos en una sociedad donde cualquier persona que desempeña una función de autoridad, por simple que sea, se convierte en un ¨jefe¨ al que toda la ciudanía debe rendir pleitesía y adhesión ciega. Pero no es sólo un problema del sistema educativo. Éste forma parte de una cultura institucional cuyo funcionamiento histórico descansa sobre ¨una lógica de la sobrevivencia¨. Según la misma, el mecanismo de selección y permanencia no descansa en el mérito, sino en la capacidad para adherirse sumisamente al jefe de turno. La carencia de institucionalidad y de prácticas reguladas anula las relaciones de derechos y deberes que constituyen una sociedad civilizada, haciendo que cualquier persona acceda a una posición para la que no está capacitada, mientras alguien capaz puede ser removido de su puesto por el capricho o la arbitrariedad del jefe de turno.
En una dinámica semejante es el miedo el que impulsa a la acción o el que disuade de la misma. El miedo a perder el empleo, el miedo a perder la protección en un entorno sin reglas, el miedo a perder los favores, el miedo a perder privilegios, el miedo a convertirse en un paria.
Un sistema basado en el miedo implica la mentira. Sin ella, la adherencia no es completa. Allí donde no existe una cultura de la institucionalidad, tampoco existe el concepto de bien público, todo es dominio del ¨jefe¨, quien puede decidir a su antojo cómo administrar los recursos y a quién hace beneficiario de los mismos. El sistema se nutre de la corrupción y toda la ciudadanía debe mentir para mostrar la lealtad y con ello, protección e impunidad. De este modo se logra sobrevivir. El juego de mentiras conforma la farsa de la que constantemente nos lamentamos. ¿Es de extrañar la popularidad de los programas interactivos donde la gente expresa constantemente su frustración?
Si la burocracia educativa alemana pudo inspirar la novela de Markus Orths, la cultura autoritaria dominicana puede inspirar volúmenes que hagan parecer a la Enciclopedia Británica una modesta serie de fascículos.

viernes, marzo 23, 2012

¨MICROINTELECTUALES¨


MICROAUTO (foto: Faustino Pérez)


PARADIGMAS

Dr. Leonardo Díaz

Publicado en el periódico Acento

Hace tres semanas, el diario español El País entrevistó a un grupo formado por filósofos, escritores, artistas, académicos y editores con el propósito de reflexionar sobre el papel de los intelectuales en la sociedad contemporánea.
Como era de esperarse, hubo diferentes perspectivas en el grupo entrevistado, aunque también, importantes similitudes. El filósofo Fernando Savater señaló que el intelectual debe aportar argumentos y propuestas al espacio público para trascender las precauciones del pragmatismo político; El escritor Jorge Volpi afirmó que el intelectual debe contribuir con opiniones informadas sobre temas de interés y el historiador de la ciencia José Manuel Sánchez Ron afirmó que el intelectual debe fomentar el pensamiento crítico de la sociedad.
Hubo un supuesto compartido en el grupo: Se ha transformado el papel de los intelectuales, quienes ya no pueden desempeñar una función de vanguardia conceptual dentro de la sociedad plural y especializada de nuestro tiempo.
Históricamente, especialmente en Europa, el intelectual -un filósofo, novelista, artista o pensador social con una obra relevante- asumió el papel de ¨conciencia crítica¨ de la sociedad, externando sus opiniones sobre problemas concernientes al desarrollo socio-político de la misma.
Esta figura nació en un contexto social que carecía de los niveles de especialización del conocimiento característicos de las sociedades actuales. En muchos casos, nació en contextos donde el ciudadano promedio carecía de una formación básica, por lo que el intelectual desempeñaba el oficio de ¨pensar la sociedad¨ por toda la ciudadanía.
Pero en la medida en que muchas de las sociedades contemporáneas experimentaron la especialización y los niveles de educación ciudadana contribuyeron a elevar los niveles de reflexión, participación y empoderamiento ciudadano, la figura del intelectual fue perdiendo su papel protagónico diluyéndose dentro de la diversidad de ¨voces divergentes¨ que ocuparon los nuevos espacios de análisis y disenso: La prensa, la radio, la televisión, las redes sociales, etc.
Así, los problemas sociales y políticos actuales pasaron a ser objeto de estudio de los investigadores sociales e insumo para la opinión general de los periodistas y los articulistas semanales.
Esta situación llevó al escritor Bernardo Atxaga a sostener que no hay espacio para los intelectuales del pasado en esta ¨selva con infinidad de voces¨. Lo que existe hoy día, a juicio de Atxaga, es la figura del ¨microintelectual¨, un autor de oficio que puede generar opinión pública, pero sin ser un guía de las transformaciones sociales.
Sin embargo, a pesar de la situación anteriormente descrita, existe una ligera continuidad entre este ¨microintelectual¨ y la figura clásica del intelectual: El papel de re-pensar los problemas de nuestro tiempo a partir de la tradición cultural que ha forjado nuestra historia. Esto significa reposicionar al intelectual contemporáneo ubicándolo junto al investigador social y al forjador de la opinión mediática. El primero, analiza problemas específicos de su especialidad -salvo que abandone su papel de experto y decida hacer opinión pública-. El segundo, carente del juicio del experto, opina sobre acontecimientos relevantes y socialmente interesantes del momento a partir de su experiencia y de su educación general.
Por su parte, el ¨microintelectual¨, al igual que su predecesor, piensa los problemas desde la tradición, a partir de un entrenamiento y un tipo de perspectiva que no es la del experto – no habla como el especialista que ha realizado un estudio empírico- ni el articulista que expresa su opinión basada en el sentido común. Reflexiona a partir de los clásicos, de los textos –novelas, cuentos, ensayos, obras de arte- que siguen contribuyendo con el esclarecimiento de los problemas concernientes a la condición humana.
En el caso específico de nuestra cultura, el ¨microintelectual¨, al igual que su predecesor, reflexiona a partir de lo que Harold Bloom llamó el canon occidental. Este reflexionar desde los canones no significa memorizarlos, citarlos, acudir sumisamente a su autoridad o colocar extemporáneamente sus planteamientos. Significa pensar los modelos de situaciones problemáticas dadas por estos cánones y establecer relaciones de similaridad y disimilitud con la situación actual. Implica apropiarse de los significados implícitos en la relación de horizontes -del pasado y del presente- dada en la tradición. Como ha planteado Hans Gadamer, nuestras posibilidades de comprensión se producen a partir de lo que nos transmite el pasado.
En este sentido, al igual que su predecesor, el ¨microintelectual¨ analiza desde la distancia otorgada por la tradición, superando el inmediatismo de las situaciones generadoras de opinión y sin aspirar a convertirse en el guía moral de la sociedad. Si esclarece, no lo hace en función de un don o experticia ausente en el resto de la sociedad. Lo hace por su ¨relación de familiaridad¨ con los clásicos. Esta relación, construida a través de años de reflexión y diálogo, le otorga una comprensión distinta de los acontecimientos, permitiéndole introducir perspectivas enriquecedoras dentro de la conversación ciudadana que estamos llamados a construir en una sociedad abierta.

viernes, febrero 24, 2012

VALORES MORALES Y CAMPAÑA PUBLICITARIA


Basura y Lilas en el Río Ozama (foto: Faustino Pérez)

PARADIGMAS

Por Dr. Leonardo Díaz
Publicado en el periódico Acento

La prensa nacional se ha hecho eco del lanzamiento de una nueva campaña de educación ciudadana cuyo propósito es concientizar a la población sobre la necesidad de proteger el entorno. Este tipo de campañas se ha hecho habitual, tanto por iniciativa del sector público, como del sector privado. Usualmente, estas estrategias publicitarias se sustentan en una consigna popular o en un lema transmitido por afiches, vallas, o spots (anuncios de publicidad emitidos por televisión).
Cuando se trata de un spot, se recurre usualmente a un concepto transmitido a través de una historia sencilla que implica una moraleja. Comúnmente, la historia narra situaciones a las que se ven abocados personajes de baja extracción social, quienes, luego de dificultades apremiantes, superan la seducción de la vida fácil, el éxito basado en la negación de las convenciones morales, o la tentación de las actividades ilícitas: Un joven decide estudiar rechazando la invitación a una fiesta, un señor de la tercera edad se niega a salir de la precariedad económica de su familia si el precio es obtener dinero de actividades ilícitas, un campesino rechaza la oferta de compra de sus tierras por parte de un empresario, etc.
Estas historias siempre tienen un final feliz: El estudiante siente la satisfacción de ser felicitado por su madre, el señor de la tercera edad y su familia logran recaudar el dinero que necesitaban en base al esfuerzo y el campesino logra prosperar gracias a la posesión de sus tierras.
Estos spots proyectan la imagen corporativa de la institución pública o privada que la produce. En una sociedad democrática, las instituciones privadas tienen el legítimo derecho a invertir sus recursos en el tipo de publicidad que consideren pertinente para proyectar su imagen a la sociedad, pero en el caso del sector público, se debe ser más cuidadoso, porque sus recursos provienen de los impuestos ciudadanos y por tanto, no son de la propiedad de quienes lo administran. Por consiguiente, invertir grandiosos recursos en mejorar la imagen corporativa de una institución o dependencia estatal es sumamente criticable.
Y si la inversión se hace con el propósito de educar moralmente a la ciudadanía, ¿no sería legítima? Probablemente, siempre y cuando la misma cumpla realmente su propósito. De ahí que, observando la cada vez más creciente inversión que se realiza por parte del sector público en este tipo de spots, resulta impostergable formular las siguientes preguntas: Estas estrategias publicitarias, ¿impactan la conducta moral de la ciudadanía? ¿Pueden transformar las actitudes y los hábitos de las personas?
En un artículo anterior (16-2-2012) señalé que los valores morales, al constituir parte de una cultura, conforman un sistema de prácticas donde los comportamientos ciudadanos se originan a partir de unos modelos de conducta.
Esto implica que el aprendizaje moral proviene de un conocimiento tácito, adquirido mediante el ejercicio diario de una actividad y no por un sistema explícito de normas. Significa que las personas aprenden a comportarse del modo en que lo hacen mucho más por la asimilación de ejemplos conductuales y mecanismos institucionales de disuasión de la conducta, que por la explicitación de unos preceptos de cómo deben hacerlo.
Los spots referidos explicitan unos preceptos morales. Muestran ejemplos de comportamiento, pero son “artificiales”. A diferencia de los modelos de conducta que tienen un impacto significativo en las personas, esos ejemplos no son el producto de las relaciones personales que emergen de la experiencia cotidiana, o de la convivencia en comunidad y sus sistemas de prácticas. Sin relación real alguna con el espectador, estos spots carecen de vínculo emocional con el público a quien va dirigido y sus situaciones se construyen al margen de las situaciones concretas mismas de las personas a las que van dirigidas. Son creaciones de despacho, desvinculadas de las situaciones de exclusión social de la gente, seres humanos sin posibilidades reales de lograr la prosperidad personal y familiar.
Las personas que observan estas creaciones publicitarias, observan también cómo, en la sociedad que les ha tocado vivir, el derecho es un asunto de poder y cómo aquellos protegidos del poder político, empresarial o religioso, prosperan violando las mismas normas que sermonean a quienes no disfrutan de sus privilegios.
Las observaciones empíricas más simples nos muestran el impacto que pueden tener los medios de comunicación en la etapa de la infancia. Con una celeridad impresionante, observamos infantes que replican conductas observadas o escuchadas a través de los medios de comunicación. Sin embargo, estas conductas se modifican en la interacción con los comportamientos y modelos conductuales del entorno donde esos infantes se desarrollan y hacen adultos.
Así, con el tiempo, el impacto de cualquier mensaje promotor de un determinado tipo de conducta se verá mermado por el impacto que el entorno –mucho más próximo y determinante- ejerce sobre las vidas de las personas.
En este contexto, ningún “spot moralista” puede impactar significativamente a las personas que observan diariamente cuáles son los “verdaderos modelos de conducta”. Podrán asentir cuando escuchen el mensaje que se les transmite, pero lo que asimilarán paulatinamente es el otro mensaje, el de las situaciones cotidianas que experimentan con los suyos. Y estos mensajes no son estimulantes desde el punto de vista de un proyecto de convivencia comunitaria civilizada: El estudiante podrá estudiar todo lo que quiera, pero el vecino, sin la mitad de su educación, prosperará doblemente si escala a través de la política; el anciano que ha decidido no recibir el dinero, se condenará a él y a los suyos, el campesino quebrará o será forzado a vender.
Son historias tristes que desmienten las historias felices de la publicidad. Son relatos para adultos tomados como infantes a quienes se les narra el cuento de que al final, los buenos siempre logran sus propósitos. Mientras tanto, estos “adultos-infantes” intuyen que en la vida real no son precisamente los buenos los que realizan sus proyectos. A pesar de su poca educación, interiorizan y aprenden de la verdadera maestra de moral –la vida misma enraizada en las instituciones humanas- la lección más amenazante para cualquier proyecto de civilización: “Lo más importante es salvarse a uno mismo, porque como nación estamos condenados”.
Como vemos, el libreto de la historia dominicana tiene muy poco de película hollywoodense. Por esta razón, debemos comenzar a reescribirlo.

domingo, febrero 19, 2012

PREOCUPADOS POR LOS MILLONARIOS


Robot de Oro (arte fotográfico digital: Faustino Pérez)

Por Miguel D. Mena (cielourbano@googlemail.com)

Cada vez andamos más preocupados por los millonarios.
Que si David Ortíz sólo ganará 14.575 milones este año con el Boston, ¡qué tragedia! Que si Manny Ramírez no sé cuántos milloncitos a pesar del doping, ¡oh gran poder de Dios! Que si Messi sólo metió ochenta goles, ¿pero qué le estará pasando, perdió el hálito divino?
También nos duelen las víctimas, las pobres víctimas, porque luego sacamos castañas del fuego.
Que si Amy se metió vodka hasta en las venas, que si Whitney se murió en una bañera, ¡ay!, corran a bajar el último cd, déjame poner en la yipeta el tema del Guardaespaldas.
Podremos ver una foto de Rihana golpeada, pero Rihana seguirá ganando luego reguero de Grammys. Michael Jackson se avergonzará de su color, !oh Altísimo, no, era que tenía un problema de pigmentación! Sammy Sosa ahora es blanco, ¡aleluya, un negro menos!
No hablamos ni de violencia contra las mujeres ni de aceptación del color, porque sólo nos aloqueteamos con la surrapa que dejan los último ocho segundos de la musiquita tal. Porque de las mujeres y de los negros sólo se habla el Día de las Mujeres y el Día En Que Martin Luther King Cumple 150 Años o cuando a Junot lo rebotan de una discoteca en Santo Domingo.
Estamos camino a Emergencias, pero creemos en verdad que cuando baja el subi-baja ahí es cuando la burra retuerce el rabo.
Todo es un ¡oh! y un ¡ay!
Parece que Dios sólo oye monosílabos.
¡Oh Dios que entiende todas las lenguas y pensamientos!
Mientras tanto, a nosotros, los infelices, nos siguen dando pena los millonarios y los famosos.
Ni las mujeres ni los negros, ni los minusválidos ni los maltramados, ni la gente en off ni los muchachitos trash, sólo el mundo en zona VIP es lo que tiene su ángel.
¿Pero por qué estaremos tan jodidos?

jueves, febrero 16, 2012

LA FÁBULA DE LOS CANGREJOS O SOBRE LA ENSEÑANZA DE LOS VALORES CIUDADANOS


Homenaje al cangrejo en el Fuerte de San Gerónimo en el Malecón (foto: Faustino Pérez)

PARADIGMAS

Por Dr. Leonardo Díaz
Publicado en Acento

El célebre escritor español Félix de Samaniego (1745-1801) cuenta un relato moral relacionable con la temática de la enseñanza del ejercicio ciudadano. Les hago una paráfrasis de este relato, conocido como la fábula de los cangrejos:
Un día, las madres cangrejas decidieron enseñar a sus hijos a andar hacia adelante en vez de hacia atrás, con el propósito de que se convirtieran en cangrejos adultos, avanzados, modernos y liberales. No obstante, contradiciendo sus enseñanzas verbales, las madres cangrejas seguían caminando hacia atrás, por lo que los cangrejitos, deseosos de imitarlas y observando que las mismas caminaban en sentido contrario a sus enseñanzas, olvidaron sus lecciones e imitaron su estilo. De este modo, en los jóvenes cangrejos produjo más efecto un ejemplo que mil consejos.
Esta fábula transmite una sabia enseñanza popular de predicar con el ejemplo. Al igual que la libertad, cualquier valor que consideremos importante promover para llevar a cabo un proceso civilizatorio, requiere de un proceso de enseñanza distinto al característico de los saberes teóricos. Se debe partir del supuesto según el cual la enseñanza de los valores forma parte de un sistema de prácticas donde los comportamientos ciudadanos se originan a partir de unos modelos de conducta.
En este sentido, la idea de que se requiere una asignatura para la enseñanza de los valores y deberes ciudadanos parte del falso supuesto de que la conducta moral se enseña teóricamente, o que las conductas humanas se producen por lecciones explícitas de moral.
Sin embargo, como todo aprendizaje relacionado con las prácticas, los seres humanos aprenden sus valores y comportamientos a través de la adquisición de hábitos internalizados en las acciones cotidianas mismas y no por lecciones explícitas de cómo ellos deben comportarse.
Por esta razón, el sistema formativo de una sociedad puede promover y consolidar una contradicción entre la enseñanza de una serie de normas sobre conducta ciudadana explícitamente trasmitida a través de los clásicos mecanismos de socialización (la familia, la escuela, los medios de comunicación, etc.) y las costumbres que conforman las normas de convivencia ciudadana.
Si la sociedad es institucionalmente débil, la contradicción genera una dinámica socialmente autodestructiva. Como las personas no han interiorizado una serie de valores imprescindibles para la convivencia civilizada –solidaridad, respeto a las normas, etc.- y la sociedad carece de las instancias y mecanismos eficientes de disuasión de la conducta, los individuos perciben estos valores como conceptos constitutivos de un discurso políticamente correcto, pero en la práctica, vacío. Si estos individuos terminan accediendo al poder, se valdrán del mismo para violar las normas exigidas a toda la ciudadanía; si no logran acceder al mismo, desarrollarán una actitud cínica ante la moral, comportándose “correctamente” frente a las autoridades que puedan castigarles y violando las normas más elementales para la convivencia pacífica en comunidad desde el instante en que las mismas muestren la espalda.
¿Qué valor tiene entonces la enseñanza de una asignatura “moribunda” como Moral y Cívica, cuya reactivación se implora en épocas de crisis espiritual como panacea a nuestros problemas sociales? Realmente, no mucho.
Es muy poco lo que ésta o cualquier otra asignatura de esa naturaleza puede hacer para el propósito que nos ocupa. Una asignatura semejante se convertirá, a lo sumo, en un catálogo de buenos modales o en una catequesis secular, pero nunca formará seriamente a las personas, ni transformará los hábitos que aspiramos corregir.
Esto no significa que la escuela carezca de una importante función en el proceso de formación ciudadana, pero su concepción debe replantearse para implicar la reflexión sobre los problemas del entorno desde los saberes dirigidos a la vida, como la ética o la literatura, integrados a un proceso más general de formación donde participen la familia, las instituciones, los medios de comunicación, etc.
Se requiere, además, que el modelo de desarrollo económico permita una integración de todos los sectores sociales. Pues una sociedad que excluye a las personas envía el peligroso mensaje de que los valores de convivencia ciudadana no les incumben o son para otros, los que sí forman parte integral de esa sociedad.
Por tanto, el problema de la enseñanza de los valores ciudadanos está indisolublemente vinculado al problema de mejorar nuestro índice de desarrollo humano. En la medida en que la vida cotidiana de las personas es un reto diario de sobrevivencia, los valores se desdibujan por la imperiosa necesidad de la preservación biológica personal y familiar.
En conclusión, si bien la enseñanza de los valores ciudadanos se inicia con el proceso de formación de la familia y de la escuela, la misma se hace sostenible si ese proceso forma parte de una sociedad donde el desarrollo económico y social lo hace plausible y por consiguiente, no convierte la práctica de estos valores en un ejercicio de heroísmo.

sábado, febrero 11, 2012

Mr. George Eastman SANTO DOMINGO y la KODAK


Zapato aproximándose a su puerto natural (foto: Faustino Pérez)

Por Miguel D. Mena

Ahora que Kodak deja la producción de cámaras, tiene su encanto recordar cómo comenzó todo ese negocio, ¡con la imagen de Santo Domingo en el fantasear de George Eastman!. Es un poco el sueño americano torpedeado –a la postre, certeramente- por las delicias tropicales.

A sus 24 años, el expediente de aquél joven no era muy inusual: nacido en 1854 en un suburbio de Nueva York, su padre muere cuando él apenas tiene ocho años. Seis años después, el futuro inventor, tiene que dejar la escuela. Trabaja entonces como mensajero y quiere ver si funciona como contable.

En 1877 la República Dominicana todavía es “San Domingo” en la prensa norteamericana, una tierra casi-de-nadie, que bien recae en manos de España como teme volver a las de su vecino Haití.

Gracias al Harper’s Magazine en el Norte se enteran de uno que otro proyecto de arrendamiento de la península de Samaná, mientras dos libros cimentan la importancia de nuestra media isla: “Santo Domingo, Past and present, with a glance at Hayti” (1873), de Samuel Hazard, y unos cuantos años antes, “Facts about Santo Domingo, applicable to the present crisis (1862), de Joseph Warren Febens. A no dudarlo, se debió haber embriagado con esos grabados en el libro de Hazard.

Mientras tanto, el joven George entró a los veinte fascinado por la naciente industria de la cámara fotográfica, pasándose horas en la cocina de su madre –convertida con frecuencia en laboratorio- y obligado a trabajar en un banco.

Estaba en esas cuando se le ocurre ir a fotografiar en la República Dominicana. El trabajo de armar el “equipo fotográfico” se debía parecer al de embalar una pequeña mudanza, por la cantidad de objetos: químicos, planchas, placas, lentes, lonas. No pudo viajar sin embargo. Se quedó varado en ese 1877. De aquella frustración le salió una gran chispa: todo el utillaje fotográfico se debía aligerar, de manera que ir a tomar foto no fuese como trasladar la casa propia.

La historia que pasó con George Eastman y con la casa Kodak que fundó en 1880 es ya muy conocida.

A veces me pongo en alguna neurona de aquel joven Eastman: los accesos a la “Isla” –cualquiera que sea tu definición de la misma- se te pueden dificultar, pero siempre hay que insistir en buscar esa imagen, la delicia de esa palma… Tal vez salgan algún buen invento…

viernes, enero 20, 2012

LOS COLORES DE LA DOMINICANIDAD Y LA VIRGEN DE LA ALTAGRACIA


Imagen de Nuestra Señora de la Altagracia venerada en el santuario de Higuey


Talla en madera con el tema de la virgen de la Altagracia, en los jardines del Parque de los Tres Ojos (foto: Faustino Pérez)

Por Carlos Hernández Soto

En República Dominicana, cada 21 de enero se celebra, a nivel nacional, la festividad de la Virgen de la Altagracia. Los orígenes de esta fiesta están relacionados con la etnogénesis del pueblo dominicano.

En 1691, dominicanos y españoles obtuvieron un resonante triunfo contra los franceses en La Limonade, hoy territorio de Haití. Las huestes dominicanas, compuestas en su mayoría por negros y mulatos, atribuyeron el triunfo a la Virgen de la Altagracia, a quien invocaron durante la batalla. Lanceros de la región del Este, donde comenzó el culto a la Altagracia, tomaron parte en ese combate e hicieron un voto a la Virgen en virtud del cual celebrarían cada año la fiesta de su protectora en la batalla. Por eso, a partir del año siguiente, 1692, comenzó a celebrarse en esa fecha -21 de enero- la festividad de la Virgen de la Altagracia, que luego se extendió a lo largo y ancho de la República. A partir de entonces, la Virgen de la Altagracia se convierte en símbolo de dominicanidad.

Cuando se proclama la República el 27 de febrero de 1844, “el pesado silencio de la dominación (haitiana) se rompe al fin al estentóreo grito de Viva la República Dominicana, viva la Virgen María”. Obsérvese la relación entre nacimiento de la República y la Virgen María.

Hay un estrecho vínculo entre los colores de la bandera dominicana y los colores de la imagen de la Virgen de la Altagracia. El propio Juan Pablo Duarte, junto a Isidro Pérez y Pedro A. Pina, fueron quienes escogieron para el pabellón nacional los colores azul y rojo asociados a una cruz blanca “para simbolizar la unión de las razas que poblaban el país por los lazos de la redención cristiana” (Ramiro Matos González, Banderas y escudos dominicanos, 1981, p. 9).

Si observamos la imagen de la Virgen de la Altagracia expuesta en el santuario de Higüey, nos llama la atención los colores que priman en ella: azul, rojo y blanco. Estos son los mismos colores del pabellón nacional: el azul del manto de la Virgen, el rojo encarnado de su vestido y del manto de San José y el blanco en forma de cruz del delantal de la Altagracia.

Desde el punto de vista religioso, la fiesta de la Virgen de la Altagracia no es más que una prolongación de los doce días de celebración de la fiesta de la Na(ti)vidad o Encarnación de Jesucristo. Pero a nivel de la nacionalidad dominicana, la festividad de la Altagracia se enmarca dentro del contexto del surgimiento del pueblo dominicano y de la proclamación de la independencia nacional celebrada el 27 de febrero, cuando se enarboló por primera vez la bandera dominicana con los colores que simbolizan la diversidad étnica del pueblo dominicano y que están plasmados en la imagen de la Virgen de la Altagracia.

La Altagracia es familiar en el pueblo dominicano. Es conocida popularmente como Tatá o Tatica. Con este nombres es conocida también en Haití, donde vi un tap-tap multicolor que tenía pintada la imagen de la Altagracia y portaba la siguiente leyenda: “Voici Tata”. En República Dominicana muchas mujeres llevan su nombre en diferentes versiones familiares: Altagracia, Gracita, Tata, Tatica. Hasta los hombres pueden llevar Altagracia como segundo nombre.

Indudablemente la Virgen de la Altagracia forma parte del pueblo dominicano como una persona insigne y sagrada y constituye un símbolo nacional intocable.

jueves, enero 12, 2012

¿Salvará a la UE un rediseño? Se creará la élite de los países más fuertes


Pirámide Invertida en las galerías del Museo del Louvre de París (foto: Faustino Pérez)

Por Manasés Sepúlveda

En varias ocasiones y así consta en los archivos de este blog, he expresado que la asimetría económica, social y cultural de los países de la Unión Europea hacían de esta entidad multifronteriza un problema para su estabilidad económica y política.
De hecho, las crisis que la han sacudido (que se han vuelto cíclicas) ha sido el motivo de que muchos ciudadanos europeos se desencanten o se vuelvan escépticos ante un futuro no muy halagador de la Unión, a pesar de que han visto cómo sus líderes entre ellos Sarkozy y Merkel hacen esfuerzos ciclópeos para mantener con vida la zona euro.
Ahora la situación de la zona euro es incierta. Pero muchos europeos no se dan cuenta de que la crisis no empezó ahora, sino desde su misma creación: sus lídres no fueron previsores en cuanto a la convergencia de las economías débiles junto con las fuertes de sus países y los problemas que acarreaba que a la postre se convirtieron en asimetrías que ahora son difíciles de superar, a menos que sean con procesos traumáticos y de mucho sacrificio para sus ciudadanos como son los casos de Grecia e Italia.
Otro de los males desde su inicio fue la entrada de países que no estaban preparados para las expectativas de la Unión. Existen economías europeas que son muy difíciles de atar con las normas del Banco Central Europeo, la Comisión Europea o del Pacto de Estabilidad. Ahí es que está el problema: crear un mecanismo eficiente, casi sagrado para que los países miembros ajusten sus presupuestos de manera armonizada y conjunta así como una severa disciplina fiscal que no afecte sus respectivas soberanías.
Ante un cielo nublado y sin estrellas, el directorio franco-alemán que lidera la Unión Europea han forzado para que ocurra el llamado Acuerdo Internacional para Reforzar la Unión Económica que busca entre otras cosas el reforzamiento de la disciplina presupuestaria entre los paíes miembros, en el cual todos los Estados se comprometen a tener un presupuesto equilibrado, donde los gastos no pueden superar los ingresos, o con superávit.
Sin embargo el acuerdo admitirá excepciones como la situación económica en que se encuentre un país o los periodos de profunda recesión económica. Estas reglas deberán aprobarse en las constituciones de cada país y es llamada por los líderes europeos como la "regla de oro·.
Este acuerdo constituye un rediseño económico de la Unión, no así de actitudes o gobernanzas tradicionales que posteriormente se constituyen en déficits que es donde está el problema medular. Sin embargo, y sin constituirnos en euroescépticos vemos en lo adelante un nuevo fracaso en este rediseño.
Al final del camino, se prevé una Unión Europea que estará sólo formada por los "países más fuertes", aquellos que han logrado autodisciplinarse y de carácter excluyente rodeada de antiguos miembros con las que tendrá que lidiar con un rediseño que marcará la economía del futuro.

miércoles, diciembre 07, 2011

La revolución de los indignados, una protesta globalizada


PROBLEMAS CON EL AGUA (foto: FAUSTINO PEREZ)

Por Manasés Sepúlveda


Hace tiempo que opiné que junto a la tan pregonada globalización de la economía también se originaría la globalización del descontento ante el fracaso de las políticas públicas y la economía de las sociedades supuestamente más avanzadas del planeta.
Era previsible que la revolución de indignados ocurriera en Europa y ahora en los Estados Unidos, economías en la que existían por lo menos algunas conquistas alcanzadas para sus ciudadanos y un nivel y calidad de vida apreciable; pero que sin embargo ahora la realidad es otra: con la crisis global que afecta al mundo, producto de una economía ficticia y especulativa, se han reducido también los sueños y expectativas económicas de esos ciudadanos no acostumbrados desde hace décadas a la estrechez generada por la economía de subsistencia.
En América Latina por ejemplo, un continente que acusa una gran inequidad social y amplia brecha entre ricos y pobres desde hace varias generaciones, un movimiento de indignados al estilo europeo o estadounidense tendría poco sentido: la indignación en Latinoamérica se ha expresado históricamente con violencia, inseguridad y los problemas derivados de la marginación.
Anteriormente la indignación en los países latinoamericanos, era promovida por grupos de extrema izquierda que vendían los sueños motivados por el marxismo ideología que era la principal catalizadora del descontento y la marginación social de miles de latinoamericanos.
La situación de la revolución global de los indignados es preocupante y gestora de grandes cambios en la actual era de la globalización que tiende a la desglobalización. Va a seguir su marcha por la falta de respuestas económicas y sociales de gobiernos y organismos supra nacionales y el descrédito de agenciasw calificadoras.
El movimiento global de los indignados basado principalmente en un pequeño libro del diplomático francés Hessel, poco extenso, de apenas 32 páginas titulado precisamente Indignez Vous o "Indignaos", fue la obra que sirvió de inspiración a los miles de jóvenes españoles que escenoificaron protestas pacíficas escenificadas en España que comenzaron en marzo de este año y que motivaron la multitudinaria protesta en la Puerta del Sol de Madrid el pasado 15 de mayo-
Luego la indignación gobalizada siguió sus pasos de avance a Londres, que produjo inusitados acontecimientos que produjo sorpresas en la comunidad internacional, luego Atenas, Túnez, Egipto, Siria, sólo que en los países árabes, la idignación es diferente: se lucha para derribar regímenes totalitarios que durante décadas han reprimido a sus poblaciones.
En estos días le ha tocado a la ciudad de Nueva York, donde las protestas han sido reprimidas con violencia por parte de la policía, sin embargo esa operación es ineficaz: cada día son más los que se suman, desde artistas hasta premios Nobel como Joseph Stiglitz.
Ahora bien, esta indignación globalizada demuestra que los ciudadanos quieren construir sus propios espacios de participación y cuestionan las viejas instituciones democráticas ya anquilosadas. La sociedad mundial es capaz de renovarse. Solo hay que evocar un pensamiento de Hessel en su obra ya citada, que culmina de la siguiente manera: A los hombres y mujeres que harán el siglo XXI, les decimos con nuestra afección: crear es resistir, resistir es crear.

domingo, noviembre 06, 2011

EL GENTILICIO ‘DOMINICANO’



Por Carlos Hernández Soto

Hace unos años estuve en la isla Dominica. Participé en una reunión sobre patrimonio cultural inmaterial organizada por la Oficina Regional de la UNESCO con sede en Jamaica. Cuando dije en inglés que soy dominicano (Dominican), noté sorpresa en algunas caras. Y es que los habitantes de Dominica, que hablan inglés, se llaman a sí mismos ‘Dominican’. Son también dominicanos. Tuve que explicar que “soy dominicano de República Dominicana”. Jamás pensé que tendría que explicar mi origen para referirme al gentilicio ‘dominicano’. Y es que “el mundo es ancho y ajeno”. Por otra parte, recientemente un joven periodista que había sido alumno mío en la Universidad Autónoma de Santo Domingo me consultó sobre el origen de la palabra ‘dominicano’. Acicateado por él he realizado una indagación inicial que pienso continuar. Adelanto algunos datos.
Sobre este asunto, hay que tener en cuenta que antes de la proclamación de la República Dominicana, el gentilicio “dominicano” se aplicaba a “la gente de la isla de Santo Domingo”. A partir de 1844, año en que se proclama a la República Dominicana como país independiente, “dominicano” es el ciudadano o natural de la República Dominicana.
El adjetivo “dominicano/a” está ligado originalmente al nombre de la ciudad de Santo Domingo (Sanctus Dominicus en latín), que posteriormente se extendió a toda la isla, la cual fue llamada Isla de Santo Domingo. Los colonizadores españoles la llamaron “Santo Domingo” y los franceces “Saint Domingue”. El historiador Antonio de Herrera afirma que a la villa de Santo Domingo le pusieron este nombre porque los españoles llegaron a este lugar un domingo, que era precisamente el día de Santo Domingo de Guzmán, fundador de la Orden de los Padres Predicadores o dominicos, y en honor al padre de Cristóbal Colón, que se llamaba Domingo Colón (Dominico, en italiano antiguo; Domenico, en italiano moderno). Un dato curioso es que a la isla Dominica los españoles le pusieron este nombre porque también llegaron a ella un día domingo. Resumiendo, la palabra “dominicano” proviene de:

1. el nombre de la ciudad de Santo Domingo y el nombre de la isla española de Santo Domingo (En este sentido, ‘dominicano’ es el habitante o natural de la ciudad de Santo Domingo, primero, y habitante o natural de la isla de Santo Domingo, después o concomitantemente);

2. el nombre del santo del día -Santo Domingo- en que los españoles entraron por primera vez a la villa;

3. el padre del Almirante Cristóbal Colón, que se llamaba ‘Domingo’, en cuyo honor se le dio nombre a la ciudad de Santo Domingo;

4. el nombre de “República Dominicana”, que le dio Duarte a nuestro país, siguiendo la tradición de uso del gentilicio ‘dominicano’.
Bien lo dice el Diccionario esencial de la lengua española de la Real Academia Española cuando apunta sobre el gentilicio ‘dominicano, na’: 1. Natural de la República Dominicana, país de América, o de Santo Domingo, su capital. 2. Perteneciente o relativo a ese país o a su capital.
La tradición del uso del gentilicio ‘dominicano’ ha estado presente a lo largo de toda la historia de la isla y de la República Dominicana, como lo prueban los títulos de varios obras históricas.

Basten los siguientes, publicados por la Sociedad Dominicana de Bibliófilos: de Ramón González Tablas, Historia de la dominación y última guerra de España en Santo Domingo; de Adriano López Morillo, Segunda reincorporación de Santo Domingo a España; de José Gabriel García, Compendio de la Historia de Santo Domingo; de Carlos Nouel, Historia eclesiástica de Santo Domingo; de Manuel Ubaldo Gómez, Resumen de la Historia de Santo Domingo; de Randolph Keim, Santo Domingo: pinceladas y apuntes de un viaje; de Otto Schoenrich, Santo Domingo, un país con futuro; de David Dixon Porter, Diario de una misión secreta a Santo Domingo.
Sobre el tema tratado puede consultarse con provecho el libro Historia de la Conquista de la isla Española de Santo Domingo, tomo I, escrito por Luis Joseph Peguero (Santo Domingo: Museo de las Casas Reales, 1975, p. 90). El dato de que a la ciudad del Ozama se le puso el nombre de Santo Domingo en honor al padre de Cristóbal Colón, que se llamaba Domingo, está también consignado en el libro Vida del Almirante don Cristóbal Colón, publicado por Hernando Colón, segundo hijo del Almirante (México: Fondo de Cultura Económica, 1947, p. 230).